como cultivar mariguana en interiores parte 3

Publicado: noviembre 30, 2014 en mariguanos

3ª Parte:

Cosecha, Secado y Curado

 

 

Es cuando llega el momento de cortar, secar y curar nuestras plantas, bien cuando los tricomas hayan comenzado a madurar o cuando los pistilos estén oxidados en su mayoría, donde  casi todos los cultivadores con menos experiencia comienzan a perder un poco la paciencia, saltándose alguno de estos importantes pasos o realizándolos incorrectamente. Estos sencillos pasos, bien realizados, aumentarán la calidad, sabor y efecto de nuestros cogollos de forma muy considerable, por lo que es muy recomendable realizarlos sin excepción.

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Por poneros un sencillo ejemplo, podemos hablar del exquisito jamón ibérico con el que contamos en el estado. Si tras la matanza (entiéndase del cerdo / cuto) cogemos el jamón, lo salamos y lo secamos un par de semanas….. obtendremos un jamón casi crudo y demasiado salado.

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Éste precisa de unos cuantos meses de correcto secado a una temperatura correcta para obtener como resultado final, por ejemplo, un rico 5 Jotas de Sanche Romero Carvajal (tremendo). La alimentación del cerdo/cuto en cuestión también es muy importante. Ésta determinará la calificación de jamón de bellota, cebo o recebo.

 

Con el cannabis para lo mismo, exactamente lo mismo. Si cortamos nuestros cogollos, los secamos y los fumamos a los pocos días…. estaremos fumando hierba, sí, pero de una calidad muy inferior a la que debería tener. Nuestras pequeñas requieren de un periodo de curado, el cual sirve para transformar y estabilizar muchos cannabinoides presentes en nuestros cogollos.

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Aquí la alimentación que hayan recibido nuestras pequeñas también cuenta con un papel muy importante, determinará el periodo mínimo de curado para que la planta “no rasque” por el uso de abonos, siendo como siempre lo recomendable haber usado nutrientes orgánicos durante el periodo de crecimiento y floración.

 

Una vez comprendida la suma importancia de realizar estos últimos pasos de forma correcta, podemos entrar en materia explicando “por encima” y con una perspectiva para principiantes, en qué consisten estos sencillos pasos, cómo realizarlos correctamente y lo más importante, cómo disfrutarlos.

 

 

La Cosecha

Se entiende por cosechar, la acción de manicurar y cortar nuestras plantas una vez hayan finalizado el periodo de floración, cuando estén maduras. La manicura no es otra cosa que la eliminación de material sobrante en nuestras plantas, entiéndase hojas, tallos y ramas.

Una forma sencilla de comenzar este proceso es eliminar en un primer paso todas las hojas grandes y viejas de nuestras plantas. Estas hojas por lo general apenas tienen resina y o bien son desechadas por completo o se pueden usar para realizar un rico té cannábico que nos puede acompañar durante la cosecha. También se pueden usar estas hojas sobrantes para añadirlas al sustrato que hemos usado durante el cultivo. Junto a la raíces sobrantes y unos puñados de humus de lombriz, podremos regenerar este sustrato casi inerte, tras un periodo de tiempo (por lo general un año), para volver a usarlo en próximos cultivos.

Una vez eliminada esta primera tanda de hojas, pasaremos a manicurar más en profundidad, eliminando manualmente o con la ayuda de unas tijeras, el resto de hojas que quedan en nuestra planta. Éstas, por lo general son bastante más pequeñas y en su mayoría, con bastante resina acumulada. No se desechan bajo ningún concepto. Se almacenan y se dejan secar, bien para realizar una extracción de hash o para diversos preparados, tales como aceite cannábico, leche cannábica, cremas, repostería, etc….

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Eliminar todas las hojas que podamos para dejar los cogollos limpios, es algo que nos llevará cierto tiempo, por lo que tomároslo con paciencia, fumad un poco y poneros buena música para acompañar. La eliminación de hojas se realiza porque éstas son las que acumulan en su mayor parte los nutrientes que la planta ha ido absorbiendo, por ende, las que al fumar, rascan. Todos sabemos que no es lo mismo fumarse un buen cogollo limpio y bien curado, que uno lleno de hojas, mal manicurado y curado. No hay color.

Algunos cultivadores realizan el primer paso, el de eliminar las hojas grandes y viejas, a la par del lavado de raíces, cuando la planta aún sigue floreciendo / madurando, durante al menos diez o quince días. No recomiendo realizarlo así por una sencilla razón: mientras la planta termina de florecer / madurar, consume nutrientes de estas hojas ya que al realizar un lavado de raíces hemos dejado el sustrato sin nutrientes.

Es por ello, que podréis observar que hacia el final de la floración estas hojas siempre comienzan a amarillear y marchitarse, algo completamente normal y necesario, ya que si termináramos la floración con todas estas hojas verdes y espléndidas…. tendríamos un claro problema de exceso de nutrientes, lo cual haría que el periodo de curado fuera muchísimo más amplio.

Una vez finalizada la manicura, obteniendo así una planta llena de cogollos pero limpia de hojas, podemos pasar a la cosecha en sí, que no es otra cosa que cortar correctamente nuestras plantas.

 

Secado

No hace falta explicar qué es el secado, aunque por si acaso, lo dejamos explicado resumidamente…  El secado es el proceso en el que nuestra planta ya manicurada y cortada, pierde la humedad sobrante para poder realizar un correcto curado. Este sencillo proceso apenas nos robará unos diez o quince días.

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Existen muchas formas de realizar un proceso de secado. Vamos a ver las más habituales y tradicionales ya que siempre han funcionado bien y buscar otras opciones como medios avanzados de deshidratacion (los que se usan para deshidratar comida por ejemplo) pueden traernos muchos dolores de cabeza. No merece la pena complicarse con este paso. El secado es muy sencillo haciendo como se ha hecho siempre.

En cualquier Grow Shop podemos comprar unas mallas de secado muy útiles y económicas. Éstas caen a modo de armario abierto de forma vertical, lo cual nos ahorra muchísimo espacio. Si optamos por secar nuestra cosecha en estas mallas, bastará con almacenar en su interior nuestros preciados y aún “frescos” cogollos, pudiendo desechar tallos y ramas. Es importante no amontonarlos, debemos dejarles una separación razonable para que la humedad pueda desprenderse correctamente.

También podemos optar por un secado más tradicional, el cual consiste en colgar boca-abajo nuestras plantas ya manicuradas, de alguna cuerda a modo de “tenderete”. Si usamos esta opción, lógicamente no cortaremos tallos ni ramas, ya que serán éstos los que nos sirvan para colgar nuestras plantas. Esta opción puede realizarse tanto en una habitación/sótano/cueva con cuerdas preparadas, como en el interior de una amplia caja de cartón, con cuerdas en su interior también para poder colgar nuestros preciados cogollos.

Sea cual sea el método elegido, mallas, cuerdas u otros…  debemos utilizar un espacio con poca humedad y no muy cálido para que el proceso de secado se dé correctamente. No uséis habitaciones con grandes corrientes de aire o pongáis ventiladores enfocados a las plantas durante este proceso. Podrían secarse excesivamente rápido, algo poco recomendable. Este proceso requiere de su tiempo natural, que en la mayoría de casos ronda los diez o quince días.

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Son muchas las voces que indican que el proceso de secado debe realizarse a oscuras, en penumbra o con muy poca luz… no les falta razón. Pero si queréis adelantar el deterioro de clorofila de los cogollos y posibles hojas que no hayan podido manicurarse, hay un sencillo truco que hará que en apenas un par de meses nuestros cogollos estén como con seis u ocho meses de curado. Este truco no adelanta la transformación y estabilización natural de cannabinoides que se da con el proceso de curado, simplemente elimina el exceso de clorofila que tanto molesta al fumar.

Consiste en no secar a oscuras, sino con una pequeña cantidad de luz, como por ejemplo una bombilla de bajo consumo, digamos de quince vatios, encendida continuamente en la habitación donde estemos realizando el secado. Una vez finalizado el secado se almacenan los cogollos en botes transparentes (de cristal) y herméticos, dejándolos durante un mes más o menos bajo la misma luz.

De esta forma la clorofila desaparece rápidamente haciendo que nuestros cogollos rasquen muchísimo menos en el caso de tener algún exceso de clorofila. Como digo, esto es un truco “gualtrapa” para poder fumar nuestra cosecha en poco tiempo, aunque lo que os recomiendo es realizar un secado y un curado de forma correcta.

Si no tenéis prisa, realizar el secado a oscuras o con muy poca luz y sin corrientes de aire, en una habitación poco húmeda y no muy cálida, es la mejor forma de realizar un secado sin lugar a dudas.

Si disponéis de alguna cueva, o familiares con alguna cueva (entiéndase casa-cueva), el interior de éstas, principalmente las situadas en el sur peninsular, reúnen unas cualidades idóneas para secar nuestra cosecha. Quizás se tarde algo más de quince días en idealizarlo aquí, pero sin duda merece la pena.

 

El Curado

Una vez se haya secado correctamente nuestra cosecha, pasamos a uno de los pasos más importantes que debemos realizar y que a su vez, es de los más ignorados por la mayoría de cultivadores, principalmente nobeles.

Consiste en almacenar correctamente nuestra cosecha ya seca, para que los cannabinoides se transformen y estabilicen correctamente. Además durante este proceso los cogollos eliminarán de forma natural los nutrientes acumulados que pueden hacer que la hierba rasque un poco al fumar. Es un paso de vital importancia que puede marcar el antes y el después de un cogollo.

 

Un claro ejemplo lo hemos visto al inicio de este artículo: un jamón crudo y un jamón bien curado. Con el cannabis es exactamente igual. Podremos fumar un cogollo seco pero “crudo” o un delicioso cogollo bien curado :). Creedme cuando os digo que no hay color entre uno y otro, la diferencia es sencillamente abismal.

La mayoría de cultivadores “sibaritas”, realizan este proceso, el de curado, en cajas específicamente diseñadas para tal efecto, como son las conocidas “00 Box”, de venta en cualquier Grow Shop. Aunque hay que reconocer que son algo caras, económicamente hablando, es una opción muy interesante ya que vienen extraordinariamente preparadas. Traen de serie un higrómetro en su interior, muy útil para verificar que no tenemos una humedad excesiva durante el curado.

También traen una bandeja inferior la cual recoge los tricomas que se hayan desprendido durante este proceso. Tricomas que fumaremos amasándolos suavemente hasta obtener una bonita china de puro hash. Dichas cajas están elaboradas en madera de Cedro, muy apreciada para estos menesteres pues su porosidad es muy reducida, manteniendo una constante humedad y temperatura en su interior.

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Si disponéis de cajas antiguas de puros, humidores, o similares, elaborados en madera de Cedro, también os servirán perfectamente para este proceso de curado. Incluso si queréis añadirle algún higrómetro, podréis adquirirlo a buen precio en ebay.

Son muchos los cultivadores que realizan este proceso en botes/tarros de cristal, algo que si bien nos puede servir para salir del paso, es poco recomendado dado que más que curar, se podría considerar un proceso de almacenaje. Aunque si no importa el hecho de estar abriendo  periódicamente dichos tarros para que ventilen (principalmente al principio), es algo que puede servirnos para hacer el apaño.

Como curiosidad, es de todos conocido que los Indios fumaban y fuman cannabis, a través de las películas como “pipas de la paz” y en la realidad como parte de innumerables rituales. Su forma de curar la hierba es algo diferente a la que por aquí estamos acostumbrados a realizar.

Una vez seca, bien seca, la envuelven en mantas de cuero que evita que la humedad penetre nuevamente en los cogollos y la entierran, literalmente, durante al menos un año, consiguiendo así una hierba de increíble calidad. Es algo que todos podemos hacer si disponemos de un terreno privado que nadie pueda usurpar, una alternativa a las cajas de Cedro o botes de cristal.

El periodo de curado puede variar algo dependiendo de los nutrientes utilizados, de forma que un cultivo sin sobrefertilizar y con abonos orgánicos precisa de menos curado que uno sobrefertilizado o cargado de nutrientes (normalmente esto se da al usar abonos minerales, en exceso). Aunque sea cual sea la técnica de abono empleada durante el cultivo, los cannabinoides requieren de un tiempo medio de por lo menos seis meses para transformarse completamente y estabilizarse.

A nivel personal, recomiendo como mínimo un correcto curado de al menos seis meses antes de fumar nuestra cosecha, si bien es cierto que a todos nos gusta separar algunos cogollos para realizar “catas” y ver cómo se va elaborando el curado. El sabor que obtendremos con este curado mínimo no se parece ni de lejos al del mismo cogollo con un mes de curado. Si no tenéis prisa, sin duda un curado excepcional puede darse entre los diez y los catorce meses, lo que podríamos denominar como un curado de 5 Jotas ;).

La temperatura durante el proceso de curado es un factor muy importante también, para evitar que se degraden innecesariamente muchos cannabiboides, conviene realizar el curado en un lugar más bien fresco.  Una vez realizado un correcto curado, podremos disfrutar de nuestra hierba en su máximo exponente.

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